Historia del / History of the Machete

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Se cree que el machete aparece por primera vez en España al modificar una espada tradicional para usos más prácticos, ya que con un machete se puede raspar, cavar, destrozar, descuartizar, cazar, limpiar terrenos, pelar la piel de animales y pescados, etc.

Antes del Siglo 18 los machetes se hacían a mano. Luego al refinarse los procesos metalúrgicos que permitieron la confección de herramientas más baratas, más afiladas y de mejor calidad, estos se convirtieron en la herramienta preferida del trabajador rural. En el caso de Puerto Rico, el machete se concibe actualmente como herencia cultural enmarcada por la difunta industria azucarera y el jíbaro puertorriqueño.

Además de su potencial campestre, el machete fue instrumental en numerosos actos revolucionarios y de sublevación en el Caribe y África, incluyendo el fallido Grito de Lares en Puerto Rico. Fue el arma predilecta del genocidio en Rwanda. En República Dominicana un grito de guerra común es “Machete, carajo!”

La manufacturera más exitosa de machetes fue la compañía Collins, fundada en 1826, que según los records vendió su primer machete en 1845. La Collins Company exportó machetes a America Latina, Africa, y a regiones del oriente y Pacífico desde el 1870.

También se tomó la tarea de armar ambos bandos de la Guerra Hispano-Americana. Aquí (1898) los soldados americanos se familiarizaron con el machete y EEUU continuará utilizándolo en todas sus guerras hasta Vietnam.

Es curioso que un arma que origina en España fue apropiada por la misma nación que luego la utiliza para armar a las colonias españolas en contra de la Corona. Y aún más curioso que esta arma tan cercana a la industria azucarera que por mucho tiempo (hasta los 1940s) operaba en condiciones poco mejores que la esclavitud, se haya convertido en un símbolo de resistencia para ciertos grupos puertorriqueños.

Tal parece que EEUU se apropió y lucró del potencial revolucionario contenido dentro del machete; y luego Puerto Rico, a sabiendas o no, se re-apropia de la herramienta en el nombre de patriotismo.

A pesar de una historia terriblemente violenta, entendemos que el machete representa perfectamente la practicalidad y el arduo labor necesarios para los que busquen aclarar un espacio en el diálogo sobre los atropellos e injusticias que sufre el pueblo puertorriqueño tanto en la isla como en cualquiera de los estados.

Entendemos que el machete no debe limitarse a un grupo de revolucionarios militantes (mayormente hombres) que brillan por su ausencia y no nos representan. Declaramos que el machete lo llevamos en la cara cada vez que nos enfrentamos a un mundo que busca silenciarnos, oprimirnos y desaparecernos por el simple hecho de ser puertorriqueños y los verdaderos dueños del territorio y de la identidad que siempre nos han querido robar.

ENGLISH VERSION

It is believed that the machete made its first appearance in Spain when it was modified from a traditional sword for more practical purposes: with a machete you can scrape, dig, destroy, carve, hunt, dismember, clean fields and the skin off animals and fish, etc.

Before the 18th Century machetes were handmade but with the development of metallurgical technologies (giving way to cheaper, sharper, better tools) machetes became the preferred tool for rural workers.

Aside from their potential for country living, the machete was instrumental in a number of revolutionary acts and uprisings in Africa and the Caribbean, including the failed Grito de Lares of Puerto Rico. It was the preferred weapon in the Rwandan genocide. In the Dominican Republic a common war cry is “Machete, carajo!” (Machete, damn it!)

The most successful manufacturer of machetes was the Collins Company (est. 1826) which according to records sold its first machete in 1845. The company exported machetes to Latin America, Africa, as well as Pacific and Oriental regions beginning in 1870.

It also took it upon itself to weaponize both bands of the Spanish-American War. In this war, American soldiers became familiar with the machete for the first time and the U.S. would continue using machetes in every war until Vietnam.

It is curious that a weapon that originated in Spain was appropriated by the very same nation that then turns around and arms its colonial subjects against the Spanish regime. It is even more curious that this tool which is so intertwined with the sugar industry that for a long time (until the 1940s) operated in conditions similar to slavery, became a symbol of resistance for certain Puerto Rican political groups.

It seems that the U.S. appropriated and monetized the revolutionary potential contained in the machete; and Puerto Rico, knowingly or not, re-took the symbol in the name of patriotism.

In spite of the violence of its history, we understand the machete to represent the practicality and hard word needed for those looking to clear some space in the dialogue regarding the myriad injustices and abuses currently suffered by the Puerto Rican people on the island, as well as on the mainland.

We understand that the machete should not be the exclusive domain of militants (mostly men) who are largely absent at such an important time in our history; and who don’t represent us. We declare that we wield machetes on our faces every time we face a world looking to silence, oppress and vanish us simply because we are Puerto Rican and the true owners of the land and identity they have always tried to steal from us.